El Turuñuelo de Guareña

Foto: Patio del Turuñuelo. Cedido por S.Celestino y E. Rodríguez

El Turuñuelo de Guareña pasará por ser uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de esta primera mitad del siglo XXI en la Península Ibérica.

Sus excavaciones, co-dirigidas por E. Rodríguez y S. Celestino (Instituto de Arqueología de Mérida-CSIC), comenzaron hace ahora una década, en 2015, tras sondear un enorme túmulo en medio de las vegas del Guadiana.

Desde entonces, campaña tras campaña, los resultados de sus excavaciones han sorprendido por el extraordinario estado de conservación, su monumental arquitectura, que incluye una también gran escalera -la mayor que se conoce hasta ahora en occidente para este periodo- y grandes espacios simbólicos, como la estancia que se supone cubierta por una enorme bóveda, o el interés que ha despertado el registro de un sacrificio de caballos en un patio enlosado.

Ni que decir tiene, también sobresale el ya largo elenco de objetos de lujo, exóticos y exclusivos, fabricados en marfil, vidrio y bronce, junto a cientos de vasijas cerámicas (copas, cuencos, platos, ollas, recipientes de almacén, etc.), utillaje metálico, de cocina (caldero, jarros, cazos, parrilla asadores, etc.), agrícola, de caza (lanzas) y pesca (anzuelos), de alfarería (torno de alfarero), atalajes de caballería, etc.

Pero, sin duda, los más destacados hallazgos hasta ahora obedecen al conjunto de fragmentos escultóricos de piedra recuperados en 2023 que representan las cabezas de cinco personajes esculpidos en altorrelieve, dotados de un realismo y una calidad técnica excepcional. A ello debemos sumar otra pieza aparecida en una campaña anterior: los pies de una escultura fabricada en mármol del Pentélico (Grecia), que pudo representar en origen una divinidad femenina desnuda, tal vez una “Venus” griega de estilo arcaico.

Los trabajos arqueológicos en el yacimiento aún prosiguen y resta una parte importante de su planta por descubrir. A pesar de ello, por el momento presenta rasgos comunes con otras construcciones  -Cancho Roano y La Mata-, como el patio en el eje de simetría, los espacios distribuidores y esa estancia principal con altar u hogares destacados. Sin embargo, es cierto también que, por cuanto se conoce hasta el momento, la complejidad arquitectónica de El Turuñuelo parece mayor; ya no sólo por la escalera monumental o la hipotética bóveda, sino porque sus dimensiones superiores a los casos anteriores se traducen en la adición de otras dependencias que complican substancialmente el esquema supuesto para este tipo de construcciones.


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