Yacimiento de La Nava

El yacimiento de «La Nava», situado en las cercanías de Cabeza del Buey (Badajoz), constituye un excepcional ejemplo de la arquitectura de ocio y salud en la Hispania romana. Las excavaciones realizadas entre 1979 y 1983 revelaron parte de un complejo que no solo funcionaba como centro termal (balneum), sino que probablemente evolucionó hacia una zona residencial de lujo o urbanización para las élites de ciudades cercanas como Miróbriga (en el término municipal de Capilla).

La razón de ser de este asentamiento es la abundancia de aguas en la zona, especialmente de tipo medicinal, y la belleza de un paisaje que invitaba al descanso curativo. Aunque el yacimiento era conocido por eruditos desde el siglo XVIII y citado por arqueólogos como José Ramón Mélida a principios del XX, no fue hasta finales de los años 70 cuando se iniciaron las campañas sistemáticas de excavación, que permitieron delimitar tres ámbitos principales del complejo:

El Ámbito C (el área termal): es el corazón del complejo y el que justifica su existencia. Presenta una disposición axial de sur a norte, donde lo más destacable es la ingeniería romana aplicada al control de la temperatura:

  • Sudatorium y Labrum: En el extremo sureste se localiza una sala rectangular de unos 24 m2 destinada al baño de vapor (sudatio), que cuenta con un canalillo perimetral para el agua. Junto a ella aparece una piscina circular de 2 metros de diámetro, interpretada como un labrum o pileta para refrescarse antes del tratamiento de calor.
  • El Sistema de Hypocaustum: se conserva la planta soterrada del edificio, donde el hypocaustum (sistema de calefacción bajo el suelo) muestra columnas de soporte (suspensurae) de 1,20 metros de altura. El suelo de esta cámara de calor está pavimentado con baldosas de cerámica (opus testaceum) de diversos tamaños.
  • Distribución: El área de calor está dividida en cuatro tramos comunicados por arcos de ladrillo de 1,70 metros de anchura. El primer tramo presenta una llamativa planta cuatrilobulada de 10x10 metros.

El Ámbito B (la zona residencial): a unos 40 metros al oeste de las termas se sitúa lo que el equipo de excavación consideró una estructura habitacional. La configuración del espacio sugiere una especie de "hotel" o residencia donde se alojarían para los usuarios del balneario. En efecto, las dependencias (cubicula) se articulan alrededor de un atrium o peristilo que contiene un estanque (mpluvium) revestido de opus signinum (mortero hidráulico). Sus muros, a pesar de su factura modesta (opus craticium), estaban embellecidos con revestimientos de mármol de hasta trece calidades distintas, y placas de serpentina. Las habitaciones contaban con pavimentos de mosiacos polícromos y bicromos con motivos geométricos y florales.

El Ámbito A (estructuras Periféricas): situado a 120 metros de las termas, este edificio de planta cuadrada con ábside en uno de sus lados plantea dudas sobre su función. Podría ser un área de cuidados especiales para enfermos, debido a su proximidad a un pozo de aguas ferruginosas, o bien un comedor señorial (triclinium) vinculado a la zona residencial. En su interior se halló un mosaico tardío (siglo III d.C.) con motivos vegetales.

 Bibliografía:

 


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Museo Arqueológico de Badajoz
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